jueves, 30 de marzo de 2023

Elogio de la generosidad

 


A Ramiro le interpela mi sensibilidad. Me lo dijo ya varias veces. Pero no sensibilidad de llegar fácil al borde de las lágrimas, sino de poder sentir y ver muy agudo, y así valorar sucesos que quizás otros pasan por alto o en los cuales no se detienen demasiado. Surgió el tema luego de que yo haya dicho que me conmovía la generosidad de Isabel, quien nos recibió en su casa por segunda vez para realizar nuestra convivencia de Centu Federal 1. Como posiblemente algún lector no sepa de qué se trata el grupo del que hablo, a él –o ellos- el siguiente excursus.

El Grupo Centurión, al que cariñosamente llamamos “Centu”, surgió hace unos 4 años, con la misión de brindar un espacio seguro a aquellas personas que, por distintos motivos, no podían vivir abiertamente su orientación sexual o identidad de género. Uno de los pilares primitivos fue el de ser puente. Puente entre la “diversidad sexual” y la Iglesia Católica, pero también entre la sexualidad y la espiritualidad como dimensiones que a muchos les costaba reconciliar en sus vidas. Oriundo de Buenos Aires, el grupo expandió sus fronteras gracias a la virtualidad forzada del 2020. Entonces muchos empezamos a sumarnos en sus variadas ofertas. Algunos nos enamoramos tanto que fuimos invitados a formar grupos de vida, pequeñas sub-comunidades dentro de la gran comunidad, para frecuentarnos más y así acompañarnos mejor. A fines de ese año marcado por la Pandemia nació el Centu Federal 1, con integrantes de múltiples puntos cardinales: Salta, Mendoza, San Juan, Tucumán, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos –viviendo en Francia- y Santa Fe, cuna de quien subscribe. El que empezó siendo un grupo centrado en el vínculo sexualidad-espiritualidad, terminó convirtiéndose en una comunidad en que compartimos la vida toda. De a poco fuimos superando las barreras interprovinciales y conociéndonos en persona. Algunos tomaron distancia, otros volvieron. En diciembre de 2021 tuvimos nuestra primera convivencia y, luego de un año largo de seguir andando juntos, con los avatares propios de la vida, volvimos a encontrarnos el fin de semana largo de marzo.

Sábato decía que las personas buscamos lo que nos falta. Así explicaba su pasión adolescente por las matemáticas, ya que le aportaban el orden y la prolijidad de las que tanto carecía en esa etapa de su vida. Coincido ampliamente con el autor de La Resistencia, e intuyo que admiro la generosidad y la reverencio cuando la veo en alguien porque, precisamente, es algo que me falta. No en vano me pongo a escribir sobre esto luego de los días compartidos con mi grupo de Centu, ya que hubo y hay gestos que me conmueven.

En primer lugar, vuelvo a hacer mención de la generosidad de Isabel y su familia. Saber que somos personas queridas por Hugo, nuestro cura amigo, les basta para, sin conocernos y con los ojos cerrados, abrirnos las puertas de su casa por segunda vez. La primera fue para nuestra convivencia anterior, en 2021. La casa está en un lugar privilegiado –el casco de la estancia que fue de Julio Argentino Roca- de las sierras cordobesas, y al gesto de confiarnos un techo donde reunirnos, se le suma el de esperarnos con una bandeja de comida caliente para almorzar. ¿Cómo no conmoverme?

Por otro lado, y pasando a los miembros del grupo, debo mencionar el caso de Miguel, que es excepcional. No se va a alegrar de que ventile esto, pero, en la convivencia anterior no nos dejó que paguemos nada de lo que consumimos, lo que causó el enojo y reto de Cristian -con razón-. Esta vez, de pura alegría por que podamos compartir el primer taller de Centu Córdoba, nos regaló la estadía en pleno centro cordobés. Pero la generosidad en Miguel no se manifiesta solo en lo monetario, sino en el tiempo que nos dedica: es confidente de la mayoría, sabe respetar y cuidar. Cualquiera podría esgrimir el argumento de que porque Isabel y Miguel tienen un buen pasar económico –por decirlo de una manera elegante- no les cuesta compartirnos de sus bienes. Yo me animo a decir que eso es falso, ya que las personas pueden tener mucho, pero no soltar, sino acumular y preferir que se les pudra a que otros puedan disfrutar junto a ellos. Así que este es otro caso que me conmueve profundamente.

Siguiendo con los ejemplos de tiempo brindado, puedo continuar con Hugo. Con un apostolado bastante cargado, nos eligió y elige cotidianamente. Hizo de su acompañamiento a nuestros grupos una opción en esta etapa de su vida. Su paciencia es enorme, y siempre está cuando lo buscamos. No se escandaliza por nada, y eso que entre nosotros tiene bastantes motivos.

Otro que nos dedicó y dedica tiempo con generosidad es quien hemos coronado nuevamente con el título de referente: Roberto. Debo admitir que hubo, en un primer tiempo, una especie de envidia en mí, al ver cómo él tomaba con tanta alegría y disponibilidad el trabajo de coordinar nuestro grupo federal, luego de que decidí dejar de realizarlo yo, al considerar que no podía hacerlo como correspondía.

Y podría seguir, uno por uno con el resto, enumerando las pequeñas y grandes generosidades de cada uno. Porque nadie es tan generoso que no pueda guardarse algo, ni tan tacaño que no pueda hacer su donación. Ni siquiera yo, que me considero bastante avaro en general.

Gracias a Centu, de quien tanto he recibido y recibo. Gracias a Isabel y su familia. Gracias a Hugo. Gracias a Migue, a Cristian, a Eze, a Mili, a Fran, a Robert, a Fer, a Santi, al Alfred, a Rami y a Ivana –que nos acompaña desde el Cielo e ilumina-. Gracias a Marilú y a los que pasaron un poco más fugazmente entre nosotros. Gracias a todos los generosos con quienes comparto la vida. A los de ayer y a los de hoy, a los conscientes y a los inconscientes. Gracias.

Y culmino dejando en claro mi conciencia de que no todo es perfecto en este grupo al que hoy destaco. No… No todo es color de rosas. Pero quiero resaltar esta virtud, porque estoy cansado de que solo sean virales las miserias de los hombres, y nadie cuente las historias de los que cada día dan en abundancia sin esperar nada a cambio.




Lautaro Nicolás Valli


1 comentario:

  1. . De todas las variedades de virtud, la generosidad es la más estimada. (Aristóteles) Creo humildemente que debemos esforzarnos por cultivarla sabiendo que así hacemos un poquito más feliz al prójimo. Los pequeños detalles son las grandes muestras de amor hacia el otro.

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