lunes, 26 de diciembre de 2022

Cuando la vida se empecina




“Al cumplir años, y en este caso 90, es como rezar completas al final del día. Te obliga a un corto pero serio examen de conciencia. Al tener contacto con la vida de aquellos que la vivieron con total entrega, hombres o mujeres, de ayer y de hoy, uno se ve largado a dar gracias y a pedir perdón. Dar gracias es siempre la primera y la última oración: abre y cierra el camino.”[1]

Elvio Alberga

 

Se me vienen estas palabras de Elvio a la cabeza, ahora que el año va declinando. No puedo no hacer un repaso. Además, no puedo no pensar en tantos perdones que pedir y en tantos gracias que decir.

El año pasado hice una publicación parecida. El lector que me acompaña desde entonces pensará que la foto es la misma. O más bien, que es una foto distinta de la misma escena. Pues no… Recuerdo para el olvidadizo, y cuento para el nuevo. Los últimos días del 2021 me encontré con que en una grieta del cemento, junto a la puerta del galpón del patio de mi casa, había crecido una planta de zinnia. Solita, sin que nadie la haya plantado. Me admiró su hermosura, y el mensaje que me gritó fue que no siempre tiene que estar todo acomodado para poder germinar, y que incluso podemos crecer en lugares y condiciones que hubiésemos considerado adversas. Que la vida es poderosa y se nos escapa de las manos. Titulé mi acción de gracias “Crecer donde se nos permita”, y era el deseo para el 2022 que todavía no había llegado.

Ahora, a un año ya de eso, vuelve a sorprenderme un escenario parecido. La zinnia del año pasado murió, como era de esperar de una planta de estación. En su lugar, con el correr de los meses, volvió a germinar una nueva zinnia. Descubrirla sorpresivamente fue hermoso. De alguna manera, el mensaje de hace un año fue profético. Pero su fuerza no residía en mi palabra, sino en la misma dinámica de la naturaleza, Maestra, que nos enseña minuto a minuto del fluir de la vida. Así, me siento llamado intensamente a recorrer mi año y descubrir todos esos pequeños rincones donde pude volver a germinar, o seguir haciendo crecer lo que ya venía andando. No creo estar errado al afirmar que en todas nuestras vidas hay de esos rincones, esas pequeñas zonas luminosas que hacen que este año haya, más que “valido la pena” -¡horror!-, valido el esfuerzo, la donación, el paso a paso…

Siempre es bueno precisar que no dejo de ver lo doloroso. También en un año cargado de vida hay muertes. Pongo un solo ejemplo, que puede servir para el resto de los dolores y las muertes. Este año falleció mi tía Azu, allá por marzo. ¿Acaso su enfermedad de años, agonía y muerte pueden opacar el enorme gozo de sus momentos de lucidez -en que lograba convertirse en el alma de la fiesta-, su amor incondicional para con nosotros, su tesón para ayudar a los más desfavorecidos? Cada cual podrá decidir. Yo elijo quedarme con todo lo bueno, con todo lo que hizo que su vida haya valido, y mucho. Así, doy gracias por la vida de mi tía, que me amó y a quien amé. A quien sigo amando y teniendo presente. Mi tía es el claro ejemplo de que se puede germinar en la grieta, que no hace falta que esté todo acomodado para seguir peleándola, volviendo a intentar infinitas veces…

Repasando mi año, agradezco a Dios y a tantos –como dijo Elvio- hombres y mujeres que viven con total entrega. Conocí a muchas personas nuevas, en algunos nuevos comienzos a los que me animé. Otras ya son históricas en mi vida y con ellas seguimos echando raíces. Las palabras “familia”, “amor”, “amistad”, “trabajo”, “estudio”, “Dios”, “Iglesia”, “escuela” son flechas que me llevan a rostros e historias concretas. Gracias a todos los que –saben- son señalados por ellas, y hacen de levadura en la masa de mi vida.

Por último, me faltó contar que la zinnia de este año redobló en tamaño a la del año pasado. ¿Será una nueva profecía? Yo creo que sí. Reitero mi convicción de que cada año se supera en regalos de la vida. Por todo esto, deseo un 2023 lleno de sembradores que se animan a sembrar, y de corazones que se dejan roturar para que crezca lo sembrado. Un 2023 feliz, una vida feliz, para vos y para mí.

 


Lautaro Nicolás Valli

Santa Fe, Argentina



[1] EQUIPO FRAY MARTÍN DE PORRES. Padre Elvio Alberga, nuestro Brochero en bicicleta. Página 106. Santa Fe. 2020.




13 comentarios:

  1. Inspirador, Lautaro.
    Para los no iniciados en la acuariofilia, explicaré que en un acuario solo se pueden introducir materiales específicos (cuarzo, pizarra, cristal y ciertas resinas), o los peces mueren. Después de conseguir a María, José y el niño en cristal, un ángel y la estrella en cuarzo, y un fondo de resina, conseguí la excentricidad de montar un Belén un poco bizarro dentro de mi acuario. A falta de planta, está nochebuena la vida se empecinó en ignorar mis excentricidades, y me ha nacido una "camada" de pececitos. La vida se empecina siempre, como Lautaro sabe. Abrazos

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  2. Gracias Lautaro!!! Agua fresca para los sedientos tus escritos!!!

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  3. Encienden lucecitas!😜🤗🥰🙏

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  4. Que hermoso Ser sos Lauti! En tus escritos puede reflejarse tu interior y tu sabiduría Gracias por compartir tus pensamientos.

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  5. Época de mirar hacia atrás todo lo vivido, y es más lo que hay que agradecer que lo que hay que lamentar, porque vivir con la alegría que nos da la fe, es olvidarnos rápidamente de todo aquello que no vale la pena ser recordado, lo que no suma, lo que nos empobrece. Por eso brindo por la vida y por todas las bendiciones recibidas este año. Felicidades para todos y especialmente para vos y tu familia Lauti, y que el próximo año nos sorprenda compartiendo lindos momentos como los de este año. Salud querido amigo ‼️

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  6. Hermoso Lauti Felicidades para el nuevo año que se inicia

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  7. Me encantó, Lauti.

    Un abrazo grande.
    Aldana, compañera del Casta.

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. Dato de color: dicen por ahí que la Zinnia fue la primera en plantarse en la estación espacial internacional. Tiene la capacidad de crecer en lugares adversos, pero también, en lugares inimaginables para nuestra mente. Espero que se abran muchos más espacios increíbles para este 2023.

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  10. Sí una planta puede crecer en una grieta, ¿no podrá nacer una brizna de esperanza en un corazón amargado? Dios nos reparta briznas, yerbas, flores, selvas... en este 2023, y nos enseñe a cultivarlas

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