viernes, 5 de noviembre de 2021

Bicicletas, ¡nunca más!

    


    Pasó en estos días, que me cansé de andar en bicicleta, proponiéndome por algún tiempo no usar ninguna. Intuyo que se debe a que el domingo pasado se me pinchó una rueda en la otra punta de la ciudad, y tuve que volver en colectivo tarde por la noche. Unos días después, a la que me prestó mi mamá se le desarmó el eje de los pedales, también dejándome a mitad de camino entre una de las escuelas en las que estoy trabajando y el Puente Colgante. Un buen amigo me socorrió esta última vez, que fue el jueves, prestándome su bicicleta, y albergando la mía. Al fin, la mañana de hoy, sábado, me dediqué a recolectar mis vehículos averiados y desparramados por la ciudad, para llevarlos a alguna bicicletería, luego de haber devuelto la de mi amigo. Entonces, se me ocurre que es posible que las reiteradas veces en que se rompen las bicicletas que uso, más el calor insoportable de estos días, más las extensas distancias que me toca atravesar, se hayan fusionado, logrando mi cansancio.

    Mientras caminaba en mi travesía matinal de hoy, pensaba si no pasa algo parecido con las relaciones. ¿En qué vínculo no existen el cansancio, las lesiones, los enojos, las "dejadas a pata"? ¿Y por eso los vamos a descartar? Es que, ¿escaparemos ante la primera pinchadura de una amistad, con el primer o segundo afloje del eje de un noviazgo, o el corte de frenos de un proyecto? ¿Pueden los puntos flojos opacar a los fuertes? Y en esta disyuntiva, de tomar o dejar, de abandonar lo averiado, o volver a apostar por la reparación y una nueva etapa, evoco a Schweitzer, que sobre la madurez escribe: "Para poder navegar mejor entre los peligros de la vida (el hombre) se ha visto obligado a aligerar su embarcación. Y ha arrojado por la borda una cantidad de bienes que no le parecían indispensables. Pero que eran justamente sus provisiones y sus reservas de agua. Ahora navega, sin duda, con mayor agilidad y menos peso, pero se muere de hambre y de sed."

    No quiero morir de hambre y de sed... No quiero tirar por la borda de mi vida todo aquello que se rompe un poco. Tengo la ilusión de que se puede emparchar y seguir intentando. Creo en las segundas -¿y por qué no, terceras y cuartas?- oportunidades. Adhiero a la idea de que no podremos escapar al sufrimiento, si queremos vivir humanamente, que hay batallas en las que podemos elegir quedarnos, y otras abandonar. En esta línea, pienso que hay amigos, amores y proyectos por los cuales vale la pena esperar y sangrar, sufrir un poco -o lo que demande-, porque son los que hacen que nuestras vidas se conviertan en un oficio honroso, y son levadura en nuestra masa.

    En definitiva: podemos descartar lo que queramos de nuestras barcas, pero eso depende de cómo anhelamos vivir. Yo deseo rostros, nombres e historias para mi corazón, tardes eternas de mates, atardeceres en silencio en la Costanera, lecturas motivadoras y muchas risas, abrazos y manos cálidas... Intuirá el lector, que cuando digo esto pienso en personas y proyectos concretos. Y quiero que sepa el lector, que en mi relación con todos ellos existieron y existen los altibajos, las rispideces y las distancias. ¡Pero es tanto lo que me brindan! Como la Madre Mercedes -mi bicicleta roja-, que si bien cada dos por tres me deja a pata, no se cansa de beneficiarme ampliamente, ejercitándome, no contaminando, siendo barata, llevándome por donde quiero, y atravesando airosa los embotellamientos de la hora pico, en calle San Jerónimo y Juan de Garay.



Lautaro Nicolás

14 comentarios:

  1. Claro que en las relaciones personales, como con tus bicicletas, hay días que funcionan de diez...y hay otros que hay dejarlas en reparación para poder seguir andando...siempre elegir los afectos para llevar en el camino..
    .los que están y los que fueron....la vida es un eterno movimiento...no privarnos de ellos porque son el.motor de todo emprendimiento...abrazo Lautaro
    ANITA

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  2. Y amar quizás tiene un poco de eso, elegir esa bicicleta aún sabiendo que no es indestructible. Subirse a una bici para ir a un lugar lejano a veces es un gran acto de fe!

    Fede M

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  3. Lauuu, me encanta todo lo que escribís!! Me haces pensar y reflexionar mucho!! Muchas gracias!!! Felicitaciones!Ya espero el próximo!! Bsi

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  4. Muy linda reflexión! Es necesario oxigenar la rutina de cada día con estos pensamientos que ayudan a profundizar y a discernir en el camino de cada día. Muchas gracias y bendiciones!
    David

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  5. Hermosa y profunda reflexión. Espero que a muchos nos sirva para repasar nuestra vida y así renovarnos para seguir andando! Bendiciones. Mary

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  6. Gracias por alimentar mi corazón con tus palabras 💕

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  7. Que preciosa reflexión! y que importante se vuelve la perseverancia y el diálogo en cualquier relación. Somos humanos, y como tales cometemos errores que a veces nos alejan de quienes nos importan. Es allí donde el amor hace su trabajo y nos permite que existan más oportunidades! Que jamás se pierda el perdón y el aprendizaje de los errores, pilares más que importantes en una relación!.
    LAS SEGUNDAS O TERCERAS OPORTUNIDADES NO SON MÁS QUE LA POSIBILIDAD DE CRECER Y APRENDER DE NUESTROS ERRORES Y DE LO AJENO!
    Te mando un beso! y espero tus proximos escritos! Mechi

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  8. No descartes la bici....te dejo de a pie... pero te dejo la oportunidad de dejarnos este hermoso texto para reflexionar...Gracias Lautaro

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  9. Cuanta verdad y simpleza en la vida de seres tan complejos y a veces engañados! Gracias por des-cubrir-nos!

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  10. Que lindo cuando una «dejada a pata» sirve, más que para originar un enojo o un reclamo, para valorar cuántas largas y calurosas caminatas nos han ahorrado.

    Y que genial lo de Schweitzer, porque es verdad que a veces caminando solo se llega más rápido, pero acompañados, no solamente se llega más lejos, sino que el camino se vuelve tanto -tanto!- más enriquecedor.

    Gracias por la reflexión, y también por los pasos (mates, momentos y libros) compartidos. Que sean muchos más.

    Abrazo enorme,
    Atentamente: un admirador de la que comentó el 5 de Noviembre a las 14:42

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  11. Hola Lauti. Que linda reflexión. La Vida nos da cada día lagrimas y sonrisas, amores y desamores, encuentros y desencuentros, eso es la VIDA y jamas lo cambiaría. Disfrutemos de"la Bici" cuando nos lleva a donde queremos y cuando se pinche "reparemosla" pues en eso encontramos la Sal de la Vida, es el crecer, el transitar , el Vivir. Disfrutemos los buenos momentos para que cuando vengan los malos, estemos fuertes en Espíritu, Fe y Amor. Besotes, Lauti Querido. Susy Alamo

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  12. Eso depende de si la bicicleta sigue cumpliendo su función o si es solo un pedazo de metal inútil al que te aferrás por costumbre o por lástima, por el poco cariño que le tenés. Los vínculos son igual, como vos mismo me dijiste: ¿Sirve desgastarse por un vínculo donde ya no existe una reciprocidad válida? Los vínculos no son como las bicicletas, porque estás tratando con otro ser humano y con todas sus inconveniencias, defectos y virtudes, con su alma, energía delicada que podés destruir o sanar dependiendo de cómo actues. A la hora de pensar en descartar un vínculo hay mucho en juego. Si fuera tan fácil seguir "aguantando", si fuera tan fácil solo ver "el lado bueno" de ese vínculo, no habría divorcios, ni familiares que no se hablan ni cuando asisten a velorios. La cuestión de "seguir tirando para no aflojar", no puede hacer que ignores tus propios sentimientos y tu desgaste emocional. Todos merecemos vínculos que nos nutran, nos consientan, nos hagan sentir en paz, queridos y escuchados. Y también merecemos vínculos a los que podamos nutrir, consentir, hacer sentir en paz, queridos y escuchados. Quiero dar lo que me dan y que me den lo que doy. Quiero crecer junto al otro, que me permita formar parte de su vida activamente, como yo mismo abrirle mi corazón. Quiero seguir esforzándome por el otro, siempre que el otro, al menos, note ese esfuerzo.

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