En la grieta nació una lechuga.
Los últimos días de diciembre, generalmente son de balances, sino consciente, al menos inconscientemente. Yo elijo la primera, ya que a cada una de las personas que compartieron este año, e hicieron que sea hermoso, van estas líneas agradeciendo.
Como siempre, gracias a mi familia. A todos, padres, hermana, abuelos, tíos y primos. Los amo entrañablemente, y sus vidas responden, en gran parte, al interrogante “¿de dónde vengo?”. Doy gracias a ellos y por ellos, ya que mis raíces son fuertes y profundas.
He experimentado el gozo de la amistad. Algunos amigos han partido este año… Otros se han alejado… Pero varios han retornado, muchos intensificado, y algunos pocos (aunque valiosos) se han acercado, recibiendo este magnífico título que celosamente guardo para un grupo selecto. A cada uno de ellos, gracias.
Hubo acontecimientos que marcaron fuertemente mi 2020, en que el contexto general pareciera ser la Pandemia por el COVID-19. Esto, me animo a decir, es sólo una parte, que, ciertamente, condicionó nuestra cotidianeidad. Pero sólo una parte, ya que la realidad (oh, sagrada realidad!) es mucho más amplia, y (menos mal) se nos escapa de las manos.
Gracias al encierro por la cuarentena estricta, es que pude redactar la biografía del padre Elvio Alberga (1924-2016), y finalmente publicarla en septiembre, junto al querido Equipo Fray Martín de Porres. Gracias a ellos, también, por su labor silenciosa y de hormigas. Gracias a la amiga que me asesoró. Gracias a Elvio, que misteriosamente me sigue acompañando, siendo instrumento, incluso después de haber fallecido, del Buen Dios a quien consagró su vida. Ya no formo parte del Equipo, pero Elvio es uno de los amigos antes mencionados, dentro de las relaciones que se intensificaron…. Uno de los grandes signos es que habiendo elegido su vida como tema de la monografía con la cual me recibí de profesor de filosofía, el docente me aprobó, nada más ni nada menos, que el 27 de noviembre, sin saber él, que ese día celebrábamos un nuevo aniversario de la muerte de Elvio. Entonces, aprovecho aquí para agradecer al Seminario, que me siguió acompañando pacientemente, incluso hasta un año y medio después de haber salido. Años hermosos viví allí, y lo sé mi casa, donde siempre seré bien recibido.
Y en la línea de lo que facilitó la virtualidad obligada, agradezco a quienes forman parte del Grupo El Centurión (Centu), trabajando por bancar, acompañar, dialogar y ser puentes, para las personas que formamos parte de la “diversidad sexual”, y necesitamos de un ambiente sano y cuidado, en el que ser-delicadamente-acompañados, sin imposiciones ni juicios, apostando a poder integrar, por ejemplo las dimensiones espiritual y sexual (que muchos consideran difícil o imposible en algunos casos). Gracias a los pioneros, quienes posibilitaron que miembros de distintas provincias nos vayamos sumando.
Gracias al taller de teatro del cual formé parte. También ese fue un sitio para compartir con personas nuevas y distintas. Cada encuentro fue enriquecedor y desoxidante. Crecer en conciencia personal y grupal, de nuestros cuerpos, del de los otros… Trabajar la mirada, el oído, la atención, la cerveza en la Plaza Pueyrredón y demás yerbas…
Gracias al Grupo Santa Teresa de Calcuta de la Basílica de Guadalupe: tanto mi pertenencia a él, como al Equipo Fray Martín, fueron el modo en que vivir conscientemente mi ser parte de la Iglesia, cada vez más Madre y Maestra, cada vez más hermosa...
Gracias a la Escuela Sabática de los hermanos Adventistas del Séptimo Día: mi participación en sus encuentros me mantuvo orante y lector de la Palabra, siempre enriquecido por risas y una muy buena recepción.
Y, obviamente, no todo fue color de rosas, y afirmarlo sería faltar a la verdad. Pero no puedo dejar de exclamar: ¡Gracias a la crisis que me hizo pedir ayuda! y a las personas que se comprometieron en el camino de sacarme del pozo y acompañarme (creo que cada una de ellas sabe cuánto y de qué modo me auxiliaron). Esto significa que soy consciente de los momentos duros que atravesé… Pero hay más bien que mal… Lo hubo ayer, lo hay hoy, y seguro mañana… Lo habrá siempre que haya personas decididas a vivir en libertad de amor, compromiso de justicia y esperanza de reconciliación.
Y en todo esto, y por todo esto, gracias a Dios, en quien vivo, me muevo y existo, como dice el Apóstol. Todo lo bueno que he recibido es el signo de su Providencia. La persona de Jesús me ha vuelto a demostrar que camina a mi lado, en cada nueva experiencia de vida que vence a la muerte… Incluso sin entender del todo, y no tener la más pálida idea de qué vendrá mañana. Lo único que sé es que Él es compañero.
Vivir es abrazar un misterio… Yo no sembré esa lechuga que creció en la grieta (y donde sí sembré no germinó nada)… Esto me da esperanza… Me hace seguir rumiando, y seguir afirmando, que la vida siempre fluye victoriosa, y todo creciendo va hacia arriba.
Lautaro Nicolás
Lautaro me encantaron tus palabras, denotan en ellas las ganas de vivir que tienes . Y sobre todo de vivir En La Verdad que es lo más importante. Seguramente tendrás piedras en tu camino como las tenemos todos. Es la Vida Misma pero eso es lo más lindo . Poder transitar e ir conociendo y reconociendo cada situación, cada hermano y desafío que te depara este camino. Deseo que siempre puedas Ser Vos Mismo. Bendiciones
ResponderEliminarGracias a vos por ser una persona tan integra y agradecida de todo y todos los que llegan a tu vida, para bien o para mal porque de todas las situaciones sacas lo mejor. Qué Dios te siga acompañando siempre , y lo mas importante , que vos te dejes acompañar por Él.
ResponderEliminarEs obra del Espíritu Santo Lautaro en ser el elegido de poder escribir la biografía del Padre Elvio y también esa obra maravillosa que a hecho el Señor en tu persona, felicitaciones por logros alcanzados, Dios y María te acompañen siempre en este camino que así sea Amén Señor,Amén. Feliz Año Nuevo
ResponderEliminarGracias Lautaro por compartirme tu publicación y deseo que el 2021 y está Navidad te permitan cumplir todos tus deseos bendiciones
ResponderEliminarLau, como siempre tan agradecido y sincero, excelente balance de tu año!!! que Dios siempre guíe tus pasos
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