martes, 29 de septiembre de 2020

Severino (22/9/1929 - 27/9/2020)

   


Un Domingo 27, una lucecita (otra más).



 

   Primero fue el abrazo. No hacían falta las palabras: toda una vida escuchando de él, hablando de él, charlando con él… Aunque sería mentir decir que, con todo eso, no anhelaba sentarse a matear con su Señor. Pero algo lo mantenía en silencio… Luego del abrazo, la sonrisa, y después:

-Vení, seguime.

Entonces, atravesaron el jardín, entre los malvones en flor, llegando a la única puerta de madera que había en la antigua galería.

-Acá te están esperando- y luego de decir esto, abrió la puerta, para descubrir a un grupo de doce ancianos, reunidos en torno a una mesa larga. Hablaban y gesticulaban, alguno callaba. Y se hizo un gran silencio al ver que la puerta se abrió, y en el umbral, Jesús se encontraba con Severino.

-¡Llegaste tarde! -lo increpó impulsivo Gasparotto.

-¡Edelmiro! Aquí siempre es a buen tiempo, como dijo Zini. -exclamó con voz aflautada Zanello.

-¡Sí! -intervino el siempre episcopal Blanchoud- ¡Pero mejor si al guiso lo comemos caliente! 

Todos rieron, un tanto naturalmente, y otro tanto para complacer al amigo obispo.

-¡Pasá, dale, pasá! –insistió Gasparotto, poniéndose de pie, abriendo sus brazos en cruz y sonriendo.

Severino miró a Jesús, con sus habituales ojos de niño (como preguntando “¿qué hago?”), y su Señor, también sonriendo, le dijo:- Entrá, te están esperando, y aunque acá siempre es un eterno Domingo, verás que algunos siguen fieles a sus esquemas.

Severino dejó escapar una risita nerviosa, como expresando que sabía a lo que se refería. Ambos sonrieron, y Jesús lo impulsó con una palmada en el hombro.

Entonces, empezando por Gasparotto, recorrió, uno por uno, la ronda de amigos, que lo estrechaban con un fuerte abrazo. A algunos hacía muchos años que no veía, a otros, un poco menos, pero algo dentro suyo le hacía sentir que el tiempo no había pasado, o mejor, que el tiempo pasó, pero no el amor que los unía, eso estaba, y acrecentado. La ronda iba terminando, y había saludado a Gasparotto, Zanello, Blanchoud, Emmert, Espinosa, Carrón, Vietti, Trucco, Aguirre y un par más. En el fondo quedaba uno, el único que no había hablado. Lo esperaba de pie, frotándose las manos, y abrazándolo con sus ojos luminosos, pronunció entre carraspeos:

-¡Bienvenido! -sonriente.

-¡Alberga! -prorrumpió Severino, ante quien había admirado, amado y extrañado. Y luego de una leve reverencia abrazó al amigo de camisa a cuadros y anteojos gruesos.

Todos se sentaron, y luego de la habitual bendición episcopal, comenzaron a comer, beber y hablar ¡había tanto que conversar! 

Carraspeo previo, Alberga le dijo por lo bajo:

-Gracias Silvestri -y ante la mirada sorprendida del otro, siguió- por haber venido un Domingo 27… Así no seré el único evocado cuando allá abajo se junten cada 27 a rezar…

-¡Ah!- respondió Severino, risueño- veo que evidentemente hay cosas que no cambian -Elvio rió. Y luego de realizar un recorrido con la mirada por la reunión, un gran gozo se apoderó del recién llegado. Aunque había algo que lo tenía perplejo: Jesús estaba sentado entre ellos como uno más, comía, bebía, reía, escuchaba, intervenía.

-Alberga -susurró. Y este lo miró atento- ¿nuestro Señor siempre comparte así con ustedes?

-¡Sí! No se pierde ni una sola de nuestras cenas dominicales -cruzaron miradas cómplices, y Severino siguió observando complacidamente a su Señor. Este lo percibió, y le devolvió la sonrisa.







Lautaro Nicolás


22 comentarios:

  1. Gracias por sintetizar con el calor del encuentro la magia de una amistad con el Centro en Jesus y que guiaron sus pasos de PASTORES DE OVEJAS!!! Gracias Dios por inspirar estos Santos tuyos!!!Un abrazo

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  2. Muy buenooooo. Me parece verlos.😥
    Tal vez Bruna, se habría demorado también conversando Vicentin

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  3. Que buena descripción de ese gran encuentro!! Siento como que los estuviera viendo!! Gracias LAU! ABRAZO

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  4. Hermoso...muy cálido encuentro...debe haber sido algo así
    Pensé que el Amor es lo único que perdura aún después de la muerte
    Ellos se amaban

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  5. La verdad es que no conocí a ninguno de los nombrados, pero la calidez de tu mano me los hizo cercanos, casi amigos. Gracias por compartir un pedacito de tu corazón. ¡Abrazo hermano!

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  6. Hermosa descripción de un encuentro tan esperado por todos nosotros. Que bello es imaginarnos una vida donde Jesús, sea uno de los los comensales. Buenísimo!!! Gracias Lauri por compartirlo

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  7. Gracias Lauti querido por describir tan gran y grato encuentro con Nuestro Señor!!! Reunidos ellos Seres de un Corazón inmenso y generoso como pocos. Y la bienvenida sobre todo del Amado Padre Elvio, tal cual. Amigos todos ellos sin fronteras . Felices de estar juntos

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  8. Mesada dominguera del Maestro! Gracias Lauti por llevarme al cielo mientras leía tus trazos.por favor!!!! Quiero participar de ella.

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  9. Hermosa cercanía entre Jesús y sus discípulos. Gracias Lauta por compartirlo

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  10. Realmente un encuentro muy emotivo. Transmite la simpleza que debe ser encontrarnos con nuestros seres queridos y con Jesús en su Reino.

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  11. Que hermoso relato Lautaro me emocione describir ese encuentro de Jesús con sus discípulos , abrazo hermano

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  12. Que lindo encuentro, y que cálida la redacción que hace que los lectores sintamos como formamos parte de esa reunión! Espero leer pronto otro escrito! saludos! Mechi

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  13. La "carpa del encuentro" de fiesta plena en el cielo. Amigazos...de esos que son un tesoro...

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  14. Estás yendo al psicólogo Lau???
    Te amo....
    HERMOSOO 😍❤️🖤

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  15. Lautaro gracias por compartir.Los pastores que nombras tenian olor a ovejas.Realmente el cielo estaba en la tierra.

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  16. Lautaro gracias por compartir.Los pastores que nombras tenian olor a ovejas.De hecho el cielo estaba ya en la tierra.

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  17. Muy lindo relato! Grandes pastores reunidos junto al único Pastor!

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  18. Hermoso relato de un reencuentro,y que mesa!!!! con la presencia de Jesús!!!!

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  19. ME SA ZA! Gracias mi compañero de mates dulce con burrito a la siesta! Me hiciste sentir cerca a aquellos viejos, especialmente a Zanellito! Te quiero, ojalá nuestro reencuentro eterno sea así de bello 🫶

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  20. Me encato, muy conmovedor encuentro!

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  21. Hermoso y emocionante relato. Muchas gracias, Lautaro. Dios te bendiga

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