jueves, 9 de febrero de 2023

Admiro al Gandhi

 



A Ana María

 

“-Admiro al Gandhi (…) Creo que el Gandhi deberían dárselo en el colegio a los chicos. Esa especie de viejo flaquito con una chiva que la ordeñaba de cuando en cuando para no morirse de hambre, ¡cambió el rumbo de un imperio! Les dijo: ¡Fuera de la India!”

China Zorrilla[1]

 

El pasado lunes 30 de enero se cumplieron 75 años del asesinato –martirio, ¿por qué no?- de Mahatma Gandhi. Saberlo confirmó una moción que venía teniendo, por eso no pude no ponerme a escribir.

 

Estábamos cursando 4to año de la escuela secundaria en mi amada Lucía Aráoz, la agrotécnica de Gallardo, y teníamos la materia Economía. Además de lo específicamente concerniente a la asignatura, la profesora nos repetía una y otra vez: “no se puede pasar por la secundaria sin saber quién es Gandhi”. Así que dedicó más de una clase a que viéramos juntos la película de su vida, ya que el film es tan largo como viejo. Supongo que para aquel grupo de adolescentes que éramos supuso un fastidio. Pero estábamos acostumbrados a las estadías en la sala de video con esta profesora, principalmente para aprender sobre contaminación ambiental, cambio climático y empresas multinacionales. Recuerdo que una vez nos llevó torta para compartir. Con todo, sé que mi vida no siguió igual después de conocer a Gandhi, por lo que estaré eternamente agradecido con mi profesora.

Ahora, ¿qué me pone a escribir? ¿Solo evocar un recuerdo? No… El inicio de estas líneas son el agradecimiento debido, pero hay algo más que me motiva. Este “viejo flaquito” es muy inspirador para mí y, si bien lo tengo siempre presente, más aún cuando me dicen que vamos de mal en peor, y que nada se puede hacer para cambiar, que mi “granito de arena” no influye en nada. Pues aquí dejo unos datos curiosos que pueden ayudar a entender de dónde bebo para nutrir mi punto de vista.

Mohandas Karamchand Gandhi nació en 1869 en Porbandar, cuando todavía la India estaba bajo el dominio británico. Estudió abogacía en Inglaterra y luego regresó a su país. Viajó a Sudáfrica, donde trabajó como asesor legal. Allí vivió en carne propia la discriminación que sufrían todos los que no pertenecieran a “los blancos”, entre ellos los indios. Cuando concluyó con su trabajo, regresó a la India y, progresivamente, fue empapándose de todo lo relacionado con la explotación histórica que sufría su país por parte del Imperio, y proyectando sus ideales a fin de colaborar en la resistencia. Fue líder del movimiento emancipatorio, con varias premisas rectoras, de las cuales me gustaría destacar dos: la desobediencia civil y la no-violencia.

Gandhi había leído al estadounidense Henry David Thoreau (1817-1862), de quien tomó la noción de “desobediencia civil”. Según esta idea, el ciudadano debería desobedecer al gobierno si este es injusto. Por ser consecuente con ella, Thoreau se opuso a pagar impuestos como protesta a la guerra de su país contra México y por el hecho de que en su tierra se siguiera aprobando la esclavitud. Tales acciones le granjearon una estadía en la cárcel, donde escribió su obra “Desobediencia civil”, capital en la vida de Gandhi. Pero a esa desobediencia el “Mahatma” –título que significa “alma grande” y le había sido otorgado por el escritor indio Rabindranath Tagore- la ponía en práctica por medio de la no-violencia. Thoureau era pacifista, pero justificaba excepcionalmente la violencia. Gandhi no. Precisamente este es uno de los factores que postuló y postula al Mahatma como siempre nuevo y distinto, en un mundo donde pareciera que la fuerza bruta sigue reinando como instrumento de dominación.

El Gandhi sabía que Inglaterra no solo dominaba política, sino también económicamente a la India. Tenían el monopolio de la industria textil: Gandhi movilizó a su pueblo y masivamente renunciaron a las telas británicas, arrojándolas al mar. Se retomó la rueca y la fabricación del hilo propio. Se llama boicot, y también lo sufrieron los supermercados, ya que los seguidores del Mahatma empezaron a generar sus propios alimentos, cultivando la huerta y ordeñando el ganado. Sus reclamos fueron respaldados muchas veces por grandes movilizaciones y huelgas de hambre y sus diversas campañas colaboraron con la emancipación definitiva de la India, que ocurrió en 1947, el año anterior a su muerte.

Lo enumerado, que es solo un acercamiento a grandes rasgos de la vida de Gandhi, me hace pensar en la fuerza del testimonio: cuánto bien podemos generar, cuán positivamente podemos influir sobre los demás. Pero también lo diametralmente opuesto. Debo admitir que en muchas ocasiones sueño y vuelo anhelando interpelar a tantos como el Gandhi. Evidentemente mi resistencia no es a un poder como el que significaba Inglaterra para la India. Mis imperios son otros. En una época fueron las multinacionales, hoy sigue siendo la cuestión ambiental, con subcuestiones como la importancia de la separación de residuos, el reciclaje, la disminución de la contaminación y el no comer carne de vaca -porque parece que gracias a la ganadería se están terminando de talar los últimos pulmones verdes-. También tengo otras obsesiones que me desvelan y ensanchan el alma sabiendo que llevándolas adelante, de alguna manera, me pueden hacer bien a mí y al resto.

Es cierto, Gandhi hubo uno solo. Pero también hubo un solo San Martín, un solo Mandela, un solo Luther King, un solo Jesús… Andá a decirles a esos que lo que ellos podían hacer personalmente no tenía ni peso ni sentido, que las responsabilidades más importantes para que la situación cambiara era de otros. En simultáneo, comparto con JLMD que la redención del mundo se hace empezando por el propio corazón y, si se puede, por dos o tres corazones vecinos, que ser hombre es una gran paciencia; mejorar el mundo, una larga tozudez; la esperanza, no una bandera que se enarbola, sino una planta que se cuida. ¿Será que, como en todo lo importante de la vida, habrá que encontrar un equilibrio sin caer totalmente en la mediocridad?



Lautaro Nicolás Valli


(foto: Arte en lana cruda)



[1] Entrevistada por Fabiana Press: https://www.youtube.com/watch?v=JhTueZ-df-I&t=299s (0:50).